Moda sostenible, emprendimiento y desarrollo de una mirada nueva del mundo en el JA Global Youth Forum 2018

¿Sabía usted que la camiseta de algodón que lleva puesta requiere 2.700 litros de agua para su manufactura? De ahí en adelante, calcule más o menos cuánta agua se necesita para cada una de las prendas que lleva encima. Esto no es un asunto de querer hacerlo sentir mal, es un tema de hacernos consientes de lo que ocurre con cada uno de los actos que como especie acometemos. 

La mayoría de los actores sociales y empresariales estamos de acuerdo en que debemos desarrollarnos de maneras sostenibles. Esto incluye las formas en cómo producimos y consumimos ropa, calzado, accesorios y otros productos textiles.

Por ejemplo, las principales compañías de ropa de Suecia mantienen su trabajo basado en el área de sostenibilidad, particularmente en la fase de producción, pero también cada vez más a nivel de fomentar entre el usuario la reutilización y reciclaje. En las principales compañías de ropa, los gerentes y los jefes de sostenibilidad discuten abiertamente cómo trabajar para realinear sus modelos de negocios, procesos de producción y conceptos de las tiendas en pos de mejorar los modelos de sostenibilidad.

Pero a pesar del creciente interés en cuestiones de sostenibilidad dentro de la industria de la moda, actualmente no existe una definición común de lo que realmente significa la moda sostenible.

Una moda más sostenible puede definirse como la ropa, el calzado y los accesorios que se fabrican, comercializan y utilizan de la manera más razonable frente a las exigencias climáticas o de aprovechamiento de los recursos posible, teniendo en cuenta los aspectos socioeconómicos.

En la práctica, esto implica un trabajo continuo para mejorar todas las etapas del ciclo de vida del producto, desde el diseño, la producción de materias primas, fabricación, transporte, almacenamiento, comercialización y venta final, hasta el uso, reutilización, reparación, nueva creación y reciclaje del producto y sus componentes.

Desde una perspectiva ambiental, el objetivo debe ser minimizar cualquier efecto ambiental indeseable del ciclo de vida del producto al: Asegurar un uso eficiente y cuidadoso de los recursos naturales (agua, energía, tierra, suelo, animales, plantas, biodiversidad, ecosistemas, etc.); Seleccionando fuentes de energía renovables (eólica, solar, etc.) en cada etapa, y maximizando la reparación, rehacer, reutilizar y reciclar el producto y sus componentes.

Desde una perspectiva socioeconómica, todas las partes interesadas deberían trabajar para mejorar las condiciones actuales de trabajo de los trabajadores en el campo, en las fábricas, la cadena de transporte y las tiendas, alineándose con la buena ética, las mejores prácticas y los códigos de conducta internacionales. Además, las empresas de moda deberían contribuir a fomentar patrones de consumo más sostenibles, prácticas de cuidado y lavado, y actitudes generales hacia la moda.

Es en este punto es donde debemos incluir a las nuevas generaciones de jóvenes emprendedores. Como hemos mencionado, todas las etapas de la producción son vitales y debemos centrarnos con especial atención en la del diseño. Estos profesionales tendrán que entrenarse en competencias de aprendizaje las habilidades para generar patrones sostenibles a largo plazo que incluyan la mayor cantidad de variables beneficiosas.

Pues bien dentro de las actividades del JA Global Youth Forum 2018, C&A Foundation desarrolló una conferencia sobre este particular donde por medio de cifras y datos contundentes demostró cómo se puede realizar un cambio al interior de la industria textil.

C&A Foundation apoya e impulsa iniciativas que tienen el potencial de transformar la industria de la moda. Trabajan en colaboración y asociación con jugadores de toda la industria para tomar medidas colectivas. Su trabajo está guiado por teorías del cambio y por los principios de la justicia de género.

Esa es una organización de aprendizaje, lo que significa que facilitan el crecimiento educativo dentro su personal para mejorar continuamente la organización y la concesión de subvenciones.

También significa que transmiten lecciones de éxitos y fracasos a otros, para que aprendan colectivamente en pos de un mayor impacto.

Esta organización trabaja de forma trasversal y afecta toda la cadena de producción para la industria textil transformando sistemas y prácticas para impulsar el algodón sostenible ayudando a los productores de algodón a cambiar a la agricultura orgánica. Trabajando con marcas y actores de la industria para que, juntos, se pueda acelerar el mercado y la adopción de algodón más sostenible.

C&A Foundation le dio una donación a  InSpring, empresa que lidera Steven Lang, quien esta encargado. entre otras cosas. de fomentar un movimiento global para sensibilizar y empoderar a la comunidad de la moda para tomar acciones de sostenibilidad revolucionando la industria. El encargado también de realizar la charla en el JA Global Youth Forum 2018.

El problema

El algodón es la fibra misma en toda la industria textil, pero cultivar es un negocio de explotación intensiva de recursos. La producción convencional requiere grandes cantidades de agua, pesticidas y fertilizantes. Estos productos químicos dañan la salud de los agricultores y causan la pérdida de biodiversidad.

El algodón orgánico es mejor para la salud de los agricultores, sus negocios y el medio ambiente. Pero en este momento, menos del 1% del algodón mundial está certificado como orgánico y la demanda excede el suministro. Muchas marcas se han comprometido a ser ecológicas, pero la producción insuficiente de algodón orgánico significa que luchan por alcanzar sus ambiciones.

En este momento no existe una visión central o plan entre los jugadores de la industria sobre la mejor manera de avanzar.

Al mismo tiempo, es difícil para los agricultores convertirse al modelo orgánico. Hacerse ecológico requiere nuevas habilidades, conocimiento y acceso a semillas orgánicas certificadas.

Los rendimientos también pueden ser más bajos en los primeros años en comparación con las semillas genéticamente modificadas, lo que significa que los agricultores no tienen ningún incentivo para realizar el cambio.

El cambio

El algodón orgánico representa una oportunidad increíble para transformar radicalmente el impacto de la industria en el medio ambiente y la vida de los agricultores.

Si se cultiva y se vende de la manera correcta, el algodón orgánico mejora la salud de los agricultores y sus negocios, permitiendo que las comunidades agrícolas prosperen. Y el cultivo de algodón orgánico elimina químicos peligrosos, mejorando la salud de los suelos y aumentando la conservación del agua.

Sin embargo, como venimos mencionando, este cambio de cultura empresarial debe darse desde las etapas tempranas de educación, donde serán los jóvenes emprendedores de hoy los responsables de asumir este reto en el futuro.

Nos levantamos, trabajamos, consumimos, pero nunca reparamos en cómo lo hacemos. Mucho menos nos hacemos cargo de llevar a cabo una revisión de cómo estamos educando a las nuevas generaciones sobre temas que afectarán a sus hijos y a los hijos de sus hijos, bueno, si es que dejamos algo dónde lo puedan hacer. La iniciativa, el emprendimiento hecho empresa que acabamos de describir hace parte de grupo notable de gente que está revisando todo lo que hacemos para transformarlo.

¿Tiene alguna idea adicional que nos pueda compartir?