10 habilidades en artes liberales para triunfar en el mundo de la tecnología (I)

¿Quién dijo que el conocimiento tecnológico riñe con los saberes artísticos o de humanidades?

Cuando muchos de nosotros escuchamos sobre el desarrollo de un programa que permite conectar gente por medio de un dispositivo electrónico, sea para realizar compras o para conversar, lo primero que nos viene a la mente es una pantalla en negro con líneas de código ininteligible escritas en verde ámbar o gris opaco que salen de los dedos de personajes que han dedicado su vida entera a aprender lenguajes de programación. Lejos de imaginar que este tipo de ciencias se nutre también de las artes libres y las humanidades.

Menos imaginamos que grandes empresas como Google o Apple mantengan en su nómina a humanistas y artistas consumados, no solo para su departamento de artes gráficas, sino para las áreas de desarrollo de tecnología. Pero ¿por qué son útiles las llamadas habilidades blandas en el campo del desarrollo tecnológico?  Durante dos entregas haremos un recuento de cómo las artes liberales y las habilidades blandas se han ido vuelto necesarias para el crecimiento de grandes desarrollos tecnológicos.

1 - Escucha y oír

Las personas educadas de forma o con saberes liberales saben cómo prestar atención a los demás y al mundo que los rodea. Ellos trabajan para escuchar lo que otras personas dicen, desarrollan la capacidad de seguir un argumento, rastrear el razonamiento lógico, detectar lo ilógico, escuchar las emociones que están detrás de la lógica y lo ilógico, y en última instancia, empatizar con la persona que está sintiendo esas emociones.

Si trabajas en tecnología, es probable que hayas oído hablar del pensamiento de diseño (design thinking), una metodología utilizada para resolver problemas complejos y para encontrar soluciones deseables. En el ámbito del diseño, el pensamiento del diseño se basa en la empatía, donde se intenta ver desde la perspectiva de un usuario de un diseño o producto determinado.

Hay mucho más que pensar en el diseño y en pocas palabras se trata de un realizar acciones centradas en el ser humano donde la empatía es el reina. Si desea diseñar mejores productos de software, necesita aprender a escuchar y a oír las necesidades de los demás, hay que ser verdaderamente empático. La empatía debe estar presente desde el primer momento de la idea original para lograr utilidad y conveniencia, hasta el diseño final para lograr significado y valor en el contexto de la vida de las personas.

Por lo tanto escuchar y oír resulta esencial, porque ambos procesos se complementan y parte de la educación en artes liberales se centra en entrenar de forma intuitiva estas habilidades.

2 - Leer y entender

Aquellos educados bajo el signo de la liberalidad son lectores expertos, suele tener un vocabulario y conocimiento más amplio que el común de las personas, sumado a que saben sentirse conmovidos por lo que ven en un museo de arte y lo que escuchan en una sala de conciertos, su vocacional así los ha predispuesto.

Ojo, que esto no es un decir: Son mejores que otros, simplemente han desarrollados sus habilidades para esto.

Se dedican a obras clásicas y contemporáneas de teatro y cine; Encuentran en la televisión una valiosa ventana para la cultura popular. Cuando recorren un bosque, un humedal o un desierto, pueden identificar la vida silvestre e interpretar el terreno. Pueden echar un vistazo al campo de un agricultor y decir la diferencia entre los frijoles de soya y la alfalfa. Pueden reconocer la artesanía fina, ya sea por un ebanista o un mecánico de automóviles. Y pueden navegar por la Web con la libertad de desapegarse de la tecnología sin sentir ansiedad.

Todo esto nos indica que los humanistas logran entender las formas en que están en sintonía con las cosas que conforman el mundo humano y el mundo natural. Ninguno de nosotros puede dominar todas estas formas de "lectura", pero las personas educadas liberalmente suelen ser competentes en muchas de ellas y tener curiosidad por todas ellas.           

Debemos tener en cuenta que la mayoría de los estudiantes de artes liberales requiere que cumplan con los requisitos como tomar al menos 2 cursos de cada una de las áreas académicas de Bellas Artes, Humanidades, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. Esta “obligatoriedad” de estudio resulta relevante en el momento de enfrentar el conocimiento concreto para poder correlacionarlo con otras materias.

3 – Capacidad de hablar con cualquiera

Generalmente un ser humano educado en artes liberales y humanidades puede dar un discurso, hacer preguntas reflexivas y hacer reír a la gente, es una mezcla que equilibra las situaciones que permite lo que llamaba Einstein como el “gozo de pensar”. Pueden mantener una conversación con un estudiante que abandona la escuela secundaria o con un premio Nobel, un niño o un residente de un asilo de ancianos, un trabajador de una fábrica el presidente de una corporación. Además, participan en conversaciones no porque les guste hablar de sí mismos sino porque están realmente interesados en los demás, en saber del mundo que los rodea.

¿Sabe qué tienen en común los educados en artes liberales con las personas más influyentes de la tecnología? Están increíblemente bien conectadas. Saben cómo convertirse en un trabajador de redes genuino y altamente conectivo, saben cómo impulsar su carrera hacia adelante con cada interacción (mientras hacen lo mismo para los demás) y saben cómo medir regularmente su desempeño en esta área para que se convierta en una competencia.

Ventaja; En esencia, saber cómo hablar con cualquiera es una de las facultades que suelen desarrollar aquellos educados por las artes liberales. Un buen ejemplo es Reid Hoffman, una de las personas mejor conectadas en Silicon Valley, cuya red abarca desde sus abucheadores contra PayPal, al multimillonario Peter Thiel, a la actriz y empresaria Eva Longoria y al presidente Barack Obama. Tiene sentido que él sea el fundador y presidente de LinkedIn, el sitio de redes profesionales más grande del mundo.

4 – Escribir de manera clara, persuasiva y conmovedora

Otra de las cualidades que se adquieren al tener educación en humanidades y artes que es que sus exponentes conocen el oficio de poner palabras sobre papel. Logran expresar lo que hay en sus mentes y corazones para enseñar, persuadir y conmover a la persona que lee sus palabras. Escribir es como una forma de tocar a otro sin tener que estar junto a él, es similar a lo que nos ocurre en una conversación estimulante.

Ejemplos de creativos de la industria tecnológica que tienen formación en artes y humanidades:

Julio Zhuo (VP de Diseño de Producto en Facebook) empezó a escribir en 2013. Hoy en día, los artículos de Julie son seguidos por cientos de miles de personas, e incluso tiene un ensayo semanal, en el que responde a las preguntas de los miembros de la comunidad.

Tobias Van Schneider (ex vicepresidente de diseño en Spotify) es otro gran ejemplo de diseñadores que escriben. En su artículo, "¿Deberías escribir como diseñador?", Tobias explica cómo comenzó a escribir, ya que nunca se había considerado un gran escritor. Continúa diciendo que la escritura ha sido beneficiosa para él, porque le permite pensar y comunicarse con mayor claridad.

5 – Resolver rompecabezas y problemas

La capacidad de resolver rompecabezas requiere muchas habilidades, incluida la del dominio básico con los números, que a su vez permite la familiaridad con las computadoras y el reconocimiento de que muchos problemas relacionados con cuestiones de calidad se pueden reinterpretar, este panorama que parece tan dispar, lo suelen ver las personas formadas en artes o humanidades, debido a que este tipo de perfiles suelen tener como afición armar y desarmar rompecabezas.

Estas son las habilidades del analista: La capacidad de ver una realidad complicada, dividirla en pedazos y descubrir cómo funciona para hacer cosas prácticas en el mundo real. Por supuesto, parte del desafío en esto es la capacidad de volver a unir la realidad después de haberla desarmado ya que solo así podemos lograr objetivos prácticos sin violar la integridad del mundo que intentamos cambiar.

El desarrollo de software es 100% para resolver problemas. Sin problemas, no habría necesidad de software. Todo el software está diseñado para resolver algunos problemas del usuario y dentro de esa solución general hay una amplia gama de problemas más pequeños que lo conforman.

Realmente no importa qué lenguaje de programación o tecnología use, si no puede resolver los problemas, no será muy bueno desarrollando software. Para ser contratado como desarrollador, generalmente necesita pasar entrevistas técnicas difíciles, que prueban la capacidad de un desarrollador para resolver problemas. Si puede resolver problemas, tendrá un nivel de éxito mucho mayor a largo plazo que si se especializara en cualquier tecnología en particular.

Por ello expertos como Drew Houston, CEO y Co-Fundador de Dropbox sostienen que la mejor forma de aprender es jugando y convirtiendo los problemas en algo lúdico, ante lo cual las personas con formación en materias que permiten ver otros ángulos de la realidad suelen ser bien calificados.

“Las personas más exitosas y trabajadoras que conozco no trabajan duro porque sean disciplinadas. Trabajan duro porque se divierten resolviendo un problema que realmente les importa. Me recuerdan a un perro que persigue una pelota de tenis: sus ojos se vuelven un poco locos y quitan todo lo que se interponga en el camino. No se trata de castigarte a ti mismo, sino de encontrar tu pelota de tenis, lo que más te atrae”. - Drew Houston, CEO y Co-Fundador de Dropbox

En la siguiente entrega revisaremos otras cinco habilidades de las artes liberales y las humanidades que compaginan con el desarrollo tecnológico.