Identidad digital y compromiso ciudadano en línea

Al comienzo del uso de Internet, muchos pensaron que este nuevo lugar de encuentro sería un gran foro para el discurso público, donde las ideas fluirían libremente con un debate abierto y honesto. Sin embargo, las cosas no han salido como todos pensaban.

Desde el pasado noviembre, la Fundación Junior Achievement Colombia fue nombrada como embajador oficial para Colombia del programa de Inteligencia Digital del DQ Institute  ,que busca involucrar a niños y jóvenes entre 8 y 18 años, junto a sus padres para que midan su inteligencia digital respecto a las siguientes habilidades:

(1) manejar el tiempo en la pantalla,

(2) manejar la privacidad,

(3) lidiar con el ciberacoso (“cyber-bullying”),

(4) la identidad del ciudadano digital,

(5) manejar la huella digital,

(6) manejar la ciber-seguridad,

(7) pensamiento crítico,

(8) empatía digital.

PARA REALIZAR LA PRUEBA EN COLOMBIA:

Las cosas que nadie vio…

Durante las primeras etapas de la implementación de la gran autopista de la información no imaginaron que los trolls, las noticias falsas, los bots, el spam y otras fabricaciones sociales arruinaran los engranajes de esta nueva herramienta que se pensaba pondría a la democracia en otro nivel. Pero la batalla por el compromiso auténtico no ha decaído, todavía podemos utilizar la tecnología de Internet para construir procesos democráticos abiertos, transparentes y auténticos. Debemos hacer uso consciente de esta tecnología y educar a los más jóvenes para ello.

Identidad digital y anonimato

El anonimato es uno de los principales facilitadores del caos social en línea. Si bien el anonimato proporciona ciertas ventajas, como la ausencia de represalias directas, contribuye a la falta de responsabilidad. Es más probable que las personas digan algo difamatorio o abusivo si son anónimas. Y aún más preocupante es que muchas veces ni siquiera son personas reales, ya que un perfil anónimo puede ser falso, o como viene sucediendo recientemente un bot.

En el contexto del debate público, los ciudadanos deben asumir la responsabilidad de sus palabras y ser ciudadanos reales. Este es un tema que funciona en doble vía con nuestros jóvenes a los que se les debe recalcar que deben además de mantener un perfil bajo (no exhibir su vida privada) y discreto en redes sociales, llevar con responsabilidad su identidad digital.

Ahora resulta muy sencilla la verificación de identidad electrónica, los ciudadanos pueden probar su identidad, si residen en el área geográfica y si tienen los atributos necesarios que los identifique como ciudadanos de carne y hueso.

Los gobiernos realizan encuestas y sondeos en línea para proporcionar una perspectiva de la mentalidad y servir mejor a sus ciudadanos. Sin embargo, esos datos están potencialmente comprometidos debido a la cantidad de mecanismos que usan, que pueden llegar a ser útiles para falsificar la identidad de los participantes.

Ahora bien, esto no quiere decir que el anonimato no tenga un lugar en la vida digital; es vital que las opiniones de una persona permanezcan seguras y protegidas.

Todos deben tener el derecho de no publicar su nombre si así lo desean. Cualquier recopilación de datos no debe contener ninguna conexión a su información de identificación personal. El monitoreo debe tener condiciones estrictas para la recolección e incluso reglas más estrictas para la distribución; Queremos fomentar el libre intercambio de ideas, no preocuparnos por la vigilancia o la micro-focalización. Sin embargo, también tenemos que proteger contra el acoso en línea, el discurso de odio y otras conductas infames, por lo que es necesario un equilibrio.

Entre otras cosas que usted debe alentar en sus hijos, dentro de la vida digital es que permita la participación de perfiles reales y a bloquea bots, falsificaciones o datos falso. Fomente el compromiso real de todos con su seguridad. Protega los derechos a la privacidad y la libertad de expresión al tiempo que ofrece protecciones contra el acoso en línea.

Democracia digital para los más jóves

En su esencia, la democracia tiene que ver con el poder para la gente, permitiendo a los ciudadanos determinar colectivamente su gobierno. Cuanta más información tengan los ciudadanos, mejor (teóricamente) pueden gobernar. A medida que Internet mejora el flujo de información, la velocidad y el acceso, tiene el potencial de mejorar nuestros sistemas y procesos democráticos.

La democracia surgió en un momento en que la comunicación más rápida era a la velocidad de un caballo; una democracia participativa verdadera y plena era una imposibilidad práctica para cualquier área geográfica grande. Los sistemas electorales modernos todavía funcionan en esta vieja premisa.

Además de las elecciones, la otra forma común de participación es el ayuntamiento o la reunión pública. Si la participación electoral es baja (59.7% en las elecciones de 2016 en los EE. UU.), La participación en este tipo de reuniones es abismal (~ 25%, según una encuesta de participación ciudadana). En general, la ineficacia de los ayuntamientos no satisface las necesidades de la democracia.

Si bien la democracia plena y participativa aún no está totalmente dispuesta, podemos mejorarla mediante la digitalización. Este modelo mejora el acceso, al permitir que las personas participen cuando y donde quieran. Fomenta la intervención, al permitir que las personas publiquen sus puntos de vista, sin temor a ser señalados. Existe la oportunidad de crear mejores demostraciones, con archivos, enlaces e interactividad.

Sin embargo, las democracias digitales exitosas requerirán superar muchos de los escollos sociales en línea. Un primer paso para la adaptación es el uso de identidades digitales verificadas por parte de los más jóvenes como parte de un proceso de escalamiento democrático digital.

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