Acoso cibernético en la juventud: Una epidemia silenciosa

Según la Organización Mundial de la Salud, por casos registrados, al mes de abril del 2018, el 59% de los adolescentes que tienen acceso a internet han sido acosados en línea de alguna manera, y una proporción similar entre jóvenes entre los 14 y los 16 años sostiene que este mal es un problema importante para las personas de su edad. Al mismo tiempo, los adolescentes en su mayoría piensan que los maestros, los medios de comunicación y los políticos no están abordando este problema de forma adecuada.

Los insultos y la propagación de rumores han sido durante mucho tiempo un aspecto desagradable y desafiante de la vida adolescente, pero la proliferación de teléfonos inteligentes y el auge de las redes sociales han mudado el dónde, el cuándo y cómo se produce el acoso.

El tipo más común de acoso a los jóvenes en línea es del los insultos y alrededor del 42% de los adolescentes dicen que han sido llamados con nombres ofensivos en línea o por teléfono celular. Además, aproximadamente un tercio (32%) de los adolescentes dice que alguien ha difundido falsos rumores sobre ellos en Internet, mientras que otros reportes han tenido que ver con alguien que no es uno de sus padres que les pregunta constantemente dónde están, con quién están o qué están haciendo (21%) y otros tantos han sido blanco de amenazas físicas en línea (16%).

Si bien los mensajes de texto y los mensajes digitales son una forma central en la que los adolescentes construyen y mantienen relaciones, este nivel de conectividad puede llevar a intercambios potencialmente preocupantes y no consensuales: Una cuarta parte de los adolescentes dice haber recibido imágenes explícitas que no solicitaron, mientras que el 7% dice que alguien ha compartido imágenes explícitas de ellos sin su consentimiento. Estas experiencias son particularmente preocupantes para los padres, ya que un 57% de estos dicen que les preocupa que sus adolescentes reciban o envíen imágenes explícitas.

Ahora bien, el reporte indica que el 60% de las niñas y el 59% de los niños han experimentado al menos uno de los comportamientos abusivos descritos en línea. Aunque partes similares de niños y niñas han sufrido abusos, como insultos o amenazas físicas en línea, otras formas de acoso cibernético son más frecuentes entre las niñas. El 39% de las chicas dice que alguien ha difundido falsos rumores sobre ellas en línea, en comparación con el 26% de los niños que indican esto.

De otro lado, las niñas también son más propensas que los niños a informar que han recibido imágenes explícitas (29% frente a 20%). Y ser el blanco de este tipo de mensajes es una experiencia especialmente común para las niñas mayores: el 35% de las niñas de 15 a 17 años dicen que han recibido imágenes explícitas, en comparación con aproximadamente uno de cada cinco niños en este rango de edad y adolescentes más jóvenes de ambos sexos.

Como se puede llegar a concluir de forma sencilla y a la luz de este pequeño muestreo de lo que viene sucediendo con los adolescentes a nivel mundial, el acoso cibernético cada día más se convierte en una epidemia silenciosa pues estos datos que se han logrado recabar son solo de aquellos adolescentes que reportaron este tipo de situaciones.

¿Qué hacer?

Lo primero que debemos admitir es que existe una ciberciudanía, esto es que ahora no solo hacemos parte de una sociedad física y que debido a la masificación de medios virtuales para contactarnos con el resto de los seres humanos tenemos una serie de responsabilidades, deberes y derechos dentro de este espectro. Reconocer que las redes sociales e internet no es solo un campo de intercambio de información, socializar sin consecuencias o un lugar para jugar; estos dejaron de ser un sub-mundo donde algunos pasaban parte de su tiempo de ocio para ser parte del plano de la realidad trasladando los mismos problemas de la cotidianidad.

Lo siguiente es asumir con todas las herramientas posibles, como en mundo físico, los problemas que conlleva una sobreexposición al llamado universo virtual.

Una de las mejores propuestas y de mejor desempeño que se nos presenta en este momento es la que nos brinda el DQ Institute, que ha desarrollado un programa de inteligencia digital para dar respaldo a los niños entre 8 y 14 años que busca que este sector poblacional aprenda a vivir en la era digital ayudándoles a protegerse de los riesgos del robo de identidad, ciberacoso entre otros males de su tiempo.

Por su parte, La Fundación Junior Achievement Colombia recibió a partir del 1 de noviembre, el certificado por parte de este instituto como Embajador para Colombia de un programa que se ha convertido en el estándar mundial de la OCDE y el World Economic Forum de Digital Literacy e incluye la orientación de esta población de jóvenes en inteligencia digital (DQ).

DQ consta de las siguientes áreas de trabajo: Identidad digital, uso, seguridad emocional, inteligencia emocional, comunicación, alfabetización y derechos; a través de 3 niveles: Ciudadanía digital, Creatividad digital y Emprendimiento digital.

De otro lado reúne así agendas educativas de alfabetizaciones digitales, con esfuerzos de la industria para desarrollar habilidades digitales que abarcan la ciudadanía digital, la resiliencia digital, los medios y la información Alfabetización, preparación para el trabajo y espíritu empresarial.